ADVERTENCIA

Usted aún puede arrepentirse de leer este blog, le recomendamos hacer click en el botón que cierra esta ventana, de lo contrario, siga leyendo bajo su propia responsabilidad.
Este blog no se responsabiliza por pérdidas de tiempo u otros daños ocasionados al lector

lunes, 7 de julio de 2008

dicen que la distancia es como el viento...

Han tenido un amor a distancia?

bueno, les explico, la situación es la siguiente, conoces a una persona, te fijas en ella la primera vez que habla sentimientos cargados de rojos amaneceres, poco tiempo después te enteras que por razones familiares tendrá que irse a vivir a otra ciudad.

En ese momento empiezas una "santa cruzada" por, por lo menos, sentir esa sensación de besar sus sabios labios que gritaban junto a los tuyos revolución.

Cuando lo logras, sientes que nos tomamos el cielo por asalto, que el socialismo lo conquistamos mañana y que la tierra será el paraíso de toda la humanidad.

la cosa mejora cuando te enteras que su partida se extiende por un año más. En ese momento planeas y sueñas despierto hacerle pasar el mejor año de su vida.

Y así fue, creo, por lo menos aún no se arrepiente, de toda esa verborragia dialéctica, de esa avalancha de emociones, de la infinidad de descubrimientos y nuevas sensaciones, de encumbrar el corazón unos centímetros hacia el sol cuando empuñábamos nuestras manos en la calle, donde codo a codo éramos mucho mas que dos.

Luego, la desilusión de no poder evitar lo inevitable, un beso fugaz y desaparece tras la puerta de un bus que ya se encontraba en movimiento, y el silencio, un mudo y sordo silencio, un ciego silencio, 30 minutos de silencio, creo, o no recuerdo, haber llorado.

Hubiese sido el mejor final: el amor imposible de dos jóvenes revolucionarios separados por la circunstancias dialécticas de sus destinos.

pero no, el afán miope o astigmático (nunca aprendí bien las insuficiencias visuales) de los luchadores de izquierda imperó por sobre el romance literario.

Aquí viene la parte bonita del asunto: encuentros fugaces y cargados de deseos cada fin de semana largo, cada período de vacaciones, cada fin de semana en que me podía arrancar de mi esclavismo laboral, la esperanza de aguantar dos años la estocada kilométrica, la distancia febril, el pecho hinchado de sangre al afirmar que el sueño si existe, que en cada encuentro nos amábamos mas y que el amor, cuando es verdadero, supera cualquier distancia y cualquier período de tiempo.

Pero no. Aquí viene la parte fea del asunto: encuentros fugaces con otras personas, digamos que también fueron cargados de deseos, digamos que fueron en un par de ocasiones. No me quiero victimizar pues yo también incurrí en ellos. El primero se comprende, que la distancia, que el extrañamiento, que la adolescencia, que yo no puedo estar ahí para saciar tus necesidades biológicas (si señores católicos, son necesidades biológicas, no me metan a Dios en asuntos carnales), se comprendía, total él no lograría hacerte sentir lo que yo te hago sentir, ella no lograría hacerme sentir tampoco lo mismo.

La segunda quizás se perdona, está bien, esas fueron las reglas del juego, cada uno podía estar con quien quisiera mientras estábamos lejos, y estaba bien, para darnos cuenta que realmente somos la pareja ideal, la media manzana que hablan por ahí, que otros/otras no nos hacen ni cosquillas.

La tercera ya es un problema, el estar con ella imaginando que otro estuvo haciendo lo mismo ya es un poco complicado y te caga la psiquis, y viceversa, para que victimizarse, si también estoy en la lista de victimarios.

En la cuarta ya no quieres más, pero, ¿que vas a hacerle? ya has perdonado tantas, queda tan poco tiempo, piensas que todo es a causa de la distancia, que cuando puedan estar juntos volverán a ser felices y te auto convences por miedo a perder esa rutina part-time de feriados largos y vacaciones, de llamadas una vez a la semana y de escuchar un te amo casi día por medio.

Y bueno, lo peor no viene cuando ya pierdes la cuenta, total, ya es lo de menos, que le hace el agua al pescado.

lo peor es cuando la ves a los ojos y ya no sientes lo mismo, ni siquiera un auto convencimiento te sirve, piensas que fue la distancia, quizás las reglas del juego, quizás tu incapacidad por la inexperiencia de solventar una relación a distancia, quien sabe por que chucha pasan esas cosas (lamento utilizar una palabra soez por segunda vez en este escrito)

En ese momento te armas de coraje y terminas con ella de la manera mas jotosa posible: "ya no tengo la voluntad política de mantener esta relación a la distancia"

y fin. Ella llora, uno también. Se siguen hablando pues los dos años y medio de relación no se merecen que la distancia nos enemiste.

Esa es la parte bonita y la parte fea. La otra parte es que al volver a verse una vez terminados, cínicamente se saludan de beso en la mejilla, pero terminan haciendo el amor esa misma noche, bueno, quien sabe si eso es bueno o malo, eso ya es otro tema.

[la barca - Luis Miguel]

No hay comentarios:

Publicar un comentario