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domingo, 9 de noviembre de 2008

Pintorescas reminiscencias 1993 - 1996

En 1993 entré a primero básico en la escuela Vado de Topater, que en ese tiempo se llamaba República de Argentina D - 49. Recuerdo el primer día de clases, todos lloraban al despedirse de su mamá, como si la escuela fuera la peor de las torturas. mi mamá me dijo "sin ponerse a llorar ya?" y yo en realidad nunca supe porque el resto lloraba, si era una escuela, no una cárcel o algo por el estilo. Siempre fui el más pequeño del curso, al que ponían primero en la fila y al que sentaban adelante, debe ser por eso que también era el mejor del curso, la mejor nota, mejor compañero en primero básico, presidente de curso en segundo.


Leyendo mi diploma de mejor compañero en primero básico

Recuerdo que a mediados del 93 me cambié de casa, justo al lado de una compañera de curso. Su nombre era Yenay-lyn Arellano y fue la primera niña que me gustó en Calama. Nos sentábamos juntos y nos tomábamos la mano por debajo de la mesa de la escuela cuando dejábamos de escribir lo que dictaba la profesora. Siempre iba a mi casa y se tiraba en la alfombra, y jugábamos, inocentemente. Éramos bastante inocentes en ese entonces, me pregunto que "no" haría ahora si una mina se tira en la alfombra del living de mi casa.
Una de las cosas importantes que me pasó en Calama fue mi primer encuentro cercano con un videojuego: nosotros siempre íbamos de visita a la casa de mi tia Gloria a ver a mi prima María Bernarda y al tio Reinaldo, quien tenía una computadora IBM con microsoft DOS, la última generación de computadores de escritorio. Pasaba muchas horas jugando esos juegos de 8 bits, apretando como mil comandos para entrar en ellos (ch dir entre otros), hasta que un día de 1995 por fin me compraron un super nintendo de 16 bits que venía con el juego Mario All-star (Mario 1, 2, 3 y Mario World), posteriormente me compraron el Donkey Kong uno y era feliz comiendo bananas y juntando las letras K O N G para ganar una vida. Lo máximo era que un amigo de mi hermano llegaba con el juego "Top Gear 2" y pasábamos toda la tarde jugando carreras de autos (a mi no me pasaban mucho si el control porque chocaba a cada rato y llegaba último). Hoy, 13 años después veo a mi sobrino jugar play 2 (de 256 bits) y tener en un solo CD (en uno solo!!) TODOS los juegos de super nintendo, me da cierta melancolía nostálgica difícil de explicar.


bailando en una actividad de mi curso en cuarto básico

En cuarto básico llegó una niña nueva a la clase. Su nombre era Nadia Andrea Cortés Ponce (aún me sé su nombre completo y debo reconocer que fue la primera persona que busque en facebook para contactarme con ella). Debo admitir también que fue la primera persona que me gustó "en serio": Le dedicaba canciones, le escribía cartas de amor, tenía la fortuna de sentarme detrás de ella en clase y siempre le hablaba, etc. Fue también por supuesto mi primera desilusión amorosa. A ella le gustaba un niño llamado Daniel, también del curso y del grupo de amigos con el que me juntaba, siempre era yo, el Jorge, el Edgardo y el daniel. En ese tiempo no me dolía tanto que ella lo prefiriese a él, ahora me duele más pues por facebook se que Daniel es "autonomista" (léase ultrón, mono, etc) y de verdad duele cuando alguien prefiere a un ultrón antes que preferirte a ti. En ese mismo año tuvimos que volver a Antofagasta, como si eso fuese un mal presagio de estar condenados a dejar los sentimientos debido a distancias geográficas (Primero Tamara y luego Nadia, era demasiado para mis escasos 9 años).


Yenay-lyn (de pie con delantal), Nadia (Bailando de vestido) y yo (de amarillo) en la misma foto

Mi infancia pasó sin sobresaltos y recién comprendí que había sido sumamente distinta y extremadamente "bíblica" al entrar en la pre-pubertad. En Antofagasta nuevamente, a los 10 años, una década de vida, una ciudad totalmente nueva a la que había dejado 4 años atrás, otra historia más.

sábado, 8 de noviembre de 2008

Pintorescas reminiscencias 1990-1992

Viví mi infancia escuchando las canciones de Topo Gigio y saliendo a predicar la palabra de Jehová los días domingo, entre Cachureos y Colo - colo campeón de la copa libertadores de América en 1991. Me acuerdo que los cuartos de finales de la Copa libertadores fue el primer partido de fútbol del que tengo conciencia haber visto. En ese entonces pensaba que el árbitro era un jugador libre que podía jugar para ambos lados según como quisiera y que cuando cobraban "falta" era porque "faltaba" un jugador en la cancha. Ese año me empezó a gustar el colo. Al año siguiente, mi hermano, pese a ser de la U, me regaló un cuadro del Colo-colo histórico del 91, el cual aun tengo destiñéndose en mi pieza.
Mi primer recuerdo es algo traumático, no se si será el primer recuerdo que tengo, pero debe ser uno de los primeros: Iba corriendo por el pasillo de la casa cuando de pronto me hago pipí. En esos tiempos los pañales desechables eran un lujo de pocos y mis pañales de género no resistieron el embate del líquido y se pasaron. Creo que luego de ese evento empezó la campaña por poder controlar los esfínteres.
Me acuerdo que cortarme el pelo era todo un show, desde chico nunca me gustó y la sra Iris iba a mi misma casa a cortármelo. Era sagrado el tener que comprarme un paquete de chubi para que me lo comiera y me dejara cortar el pelo tranquilo.


La señora Iris cortándome el pelo (mi papá en ese tiempo no tenía canas)

Aprendí a jugar ajedrez a los 3 años (a mover las piezas por supuesto porque de jugar no le ganaba a nadie) y a la misma edad leí mi primera frase. Recuerdo aquel día en la casa de los naranjos 182, mi papá estaba leyendo el diario y yo estaba jugando en el living cuando de pronto leo aquel titular de letras rojas: "Lo mató el SIDA". "Lo mato el SIDA" dije yo (nótese que dije mató sin el acento en la o) para sorpresa de todos en la casa, "el niño aprendió a leer" exclamaban todos. De ahí no paré, leía mi libro de historias bíblicas y respondía leyendo las preguntas de "la Atalaya" en el salón del reino de los testigos de Jehová para maravilla de todos los "hermanos" presentes.
A los 4 años, en el jardín infantil conocí a mi primer amor: su nombre era Tamara, y cuando pasábamos por su casa en las rocas yo gritaba con mi media lengua "Tamarra te quierro" (marcaba un poco la "erre" yo en ese tiempo).

yo bailando con "Tamarra"

Ella al año siguiente se fue a vivir a Santiago, mal presagio para lo que sería mi vida: siempre que encontraría a alguien estaba la sombra de duda con respecto a que abandonaría la ciudad. Recuerdo una vez que jugando me pegué con una mesa, mi mamá para "aliviar" mi dolor le grita a la mesa "mesa tonta" y le pega. No se si los adultos pensarán que uno por ser niño era weon o qué, pero a mis escasos 4 años comprendía que la mesa no escucha ni siente y pensé seriamente que mi mamá se estaba volviendo loca al interactuar con una mesa. Recuerdo que iba al Kinder de la escuela E-87 cuando tuve que partir de Antofagasta a Calama en 1992.


yo disfrazado de señor corales en el kinder, aunque todos pensaban que era mago, pero no, era el señor corales.

Los primeros días en Calama fueron geniales, a la semana siguiente de llegar conocí la nieve, si, la de verdad, de esas con las que podías hacer monitos de nieve. Nosotros por supuesto que hicimos uno, con mis dos hermanos en el patio de la casa. Ese año no terminé el Kinder en Calama pero no fue impedimento (por mis cualidades cognitivas) de entrar a primero básico en 1993, aunque ese ya es otro año, otra ciudad, otra vida para otra historia.

viernes, 7 de noviembre de 2008

pintorescas reminiscencias 1986 - 1989

Debo admitirlo, últimamente, de un tiempo a esta parte, me he vuelto muy gabocéntrico (todo gira en torno de Gabo), me pegué el cacho ese día que le estábamos dando de baja a un pampero (que viene en cajita cuando lo compras, hago este alcance para aquellos que sólo conocen el mitjans, que, por no ser ron, no viene en cajita) el fin de semana de halloween en mi casa con cierta personilla que me escupió varias cosas (ciertas por lo demás) al calor de los grados alcohólicos.
Pero más que intentar cambiar, aprovecharé los 5 minutos de fama que me estoy dando para escribir un poco de mi (como si todo lo que he hablado no fuese suficiente)
Partiremos diciendo que yo era un muchacho tranquilo, nací en realidad en una noche de pasión de mis padres un día 17 de marzo de 1986 (según mi madre), aunque a ciencia cierta y para todos los registros, horóscopo y carta lunar, llegué a este mundo un 17 de noviembre de 1986 a las 1 de la mañana con 50 minutos, en un parto fatídico en el cual mi madre casi se nos va por negarse religiosamente a una transfusión de sangre pese a su profunda anemia.


mi madre embarazada de mi.

Siempre los primeros años son un misterio, y no sabes más allá de lo que te cuentan tus familiares tiempo después, sólo sé que mientras aún no tenía juicio ni recuerdos hubo un gran movimiento social que a través de un plebiscito sacaron a un dictador del poder en mi país, en el exterior caía un tal muro de Berlín y con el un montón de sueños que pronto yo perseguiría, cóndor Rojas nos dejaba afuera de dos mundiales por cortarse la cara y Alwyn ganaba la presidencia de Chile mientras Fra-fra hablaba de unos pollitos. Habían cosas que no cambiarían, como por ejemplo que Colo-colo saliera campeón de la mano de Salah, Pedro Carcuro y Sergio Livingstone conducían el área deportiva de TVN y Ricardo Claro se seguía haciendo rico fundando un nuevo canal llamado "Megavisión" que posteriormente mostraría pura mierda en un programa terriblemente ordinario y flayte: Morandé con Compañía.
Mamá siempre me recuerda que lograr vestirme era toda una odisea en el primer año, pues cuando aprendí a gatear me movía de un lado para otro y mientras me ponían una manga, me sacaba la otra. Tanto era la cuática que hacía que era necesario otra persona para perseguirme por la cama y lograr ponerme la ropa


Mi mamá y mi hermana después de la ardua lucha de vestirme (yo cagao de la risa)

Al año cinco meses me enfermé mucho y el doctor en un mal diagnóstico me mandó para la casa, al día siguiente y gracias a la porfía de mi madre logró que me sacarán una radiografía la cual arrojó el diagnóstico correcto. Tenía bronconeumonía y de no haberla diagnosticado ese día no estaría escribiendo estas líneas pues sería un angelito más de esos que Dios se lleva muy luego pues como son tan buenos, Él nos quita la posibilidad de que sigan viviendo para llevárselos al cielo. Afortunadamente yo no era tan bueno y el doctor Yañez pudo salvarme la vida. Mi mamá decía que cuando me dieron de alta tras estar hospitalizado mucho tiempo, a cada persona que me iba a ver como estaba, le mostraba el brazo que aún tenía la marca de la mariposa que te ponen en la vena. Posteriormente cumplí 3 años, creo que el primer recuerdo que tengo es de esa edad, pero eso ya es 1990, otra década, otra historia.