Hay algunos que odian ir al dentista, otros odian los lunes, otros odian las pruebas orales, etc. pues bueno, yo debo declarar que odio ir a la peluquería.
Es todo un proceso traumático atravesar las puertas de ese salón lleno de espeluznantes pelos en el piso y mirar con cara de aweonao, buscando a la peluquera que se encuentre disponible para iniciar tu calvario. Y te sientas como chancho en el matadero, como ejecutado frente al pelotón de fusilamiento, en una silla con un espejo gigante al frente, así como si inevitablemente tengas que verte por ultima vez con tu pelo largo, con esos rulos tan encantadores que se movían al caminar.
Acto seguido te ponen una especie de capa y te preguntan "¿como quiere el corte?", la única respuesta que se te viene a la mente es "da lo mismo mientras no quede como el pico", aunque al no poder decir eso, atinai a decir, "corte normal corto" y listo! empezaron mierda con la masacre de rulos, primero te mojan el pelo con un rociador y te hacen el típico comentario: "uy que tiene enredado el pelo", si po wn si no me lo peino desde el 2005, ¿y queri que no este lleno de mini washimingos?, después no te queda otra que mirar a abajo, ya no hay vuelta atrás, y ves como tu querido pelo, ese que cuidabas y le echabas shampoo todos los días mientras cantabas en la ducha, cae al suelo, cae sobre la capa que te ponen, cae y cae y cae, como la lluvia, como las lágrimas, como los aviones mal piloteados.
no te queda otra que cerrar los ojos y esperar lo peor.
Después de pasarte la tijera por todos lados empieza el maldito ruido de la maquina ahí justo en el tímpano de la oreja. No sabes si te están cortando la patilla y los pelitos de atrás o es que el día del juicio final llegó y los robots se tomaron la peluquería con intenciones de asesinarte al más puro estilo de terminator. Ruido ql desesperante la cagó. Cuando termina el ruido de esa maquina infernal, la tensa calma es interrumpida con una especie de plumero lleno de talco que te pasan por todos lados, por el cuello, por la cara, por las orejas, la nariz, la boca, guácatela.
En esos momentos abres los ojos y ves a la peluquera sujetando un espejo por atrás para que tengas una vista amplia de la masacre y te pregunta la típica "¿Quedó bien?". Puta weon, si le deci que le quedo mal, ¿Te va a pegar el pelo y cortártelo de nuevo? no te queda otra que decirle que si y preguntarle cuanto le debes.
3 lucas cuesta el martirio, y pa que hablar después de salir de ese local, tienes que soportar el frío en la cabeza, las burlas de tus amigos y los pelitos chicos en el te, en tu almohada, en la comida y en todas partes, porque aunque te sacuday la cabeza esos pelos chicos malévolos sueltos que te quedan en la cabeza te acompañan como por un día y se caen en los momentos mas inverosímiles.
Y eso sería, afortunadamente me lo corté bien corto, así me dura y no tengo que pasar por esto en mucho tiempo más.
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