Creo que fue la primera vez que tuve la conciencia que aquel local era la sede del glorioso Partido Comunista de Chile. Los comunistas siempre me llamaron la atención, desde el día que mi hermano fue a una marcha en contra de la ley marco el año 1997. Me gustaba esa onda de las marchas y las protestas, y para mi, el Partido Comunista era sinónimo de eso.
Fue por eso que al año siguiente no le hice asco a ese viejo local la primera vez que tuve que entrar a él, a devolverle un discman a mi compañera Camila Romero. Entré ese día y me quedé a escuchar como le daban la bienvenida (la clásica "entrevista", los jotosos entenderán de que hablo). Recuerdo que ese día le habló la compañera Javiera Pino (en esos tiempos miembro de dirección comunal).
A los 15 minutos de estar sentado ahí llegó el primer muchacho con cara de comunista. "este weon tiene una cara de comunista" fue lo primero que pensé al verlo. Era un tipo chico, medio narigón, pelo largo tipo melena, barba y de caminar patuleco, polera roja y pantalones azules sucios y rotos, entro fumando, rascandóse la nariz me saluda, saluda a Camila y a javiera. Su nombre era Erwín Henríquez, también era de dirección y emperador de la media.
¿El es nuevo militante? pregunta alguien que no recuerdo quien era. "No" respondo yo (con la clara convicción que no pertenecería a ningún partido político), "es amigo de la compañera nueva" responde Javiera.
Ese día salí de ese local 3 horas después, tras una charla educativa de "filosofía marxista" y compartir con algunos militantes. Al día siguiente pedí el ingreso a la militancia. "No es fácil" me dijo Erwin, "acá hay días en que saldrás de este local riendo, pero también hemos salido llorando" replicó.
Desde ese día viernes 5 de marzo de 2004 que ese local ubicado en Ossa 1945 se transformó en mi segundo hogar, lugar donde construíamos papelografos y sueños, donde organizábamos peñas e ideas, donde vimos pasar a cuanto militante que ya no está, cito sólo diez ejemplos, yuyin, care muela, dussan, katy, valentin, guachu, guido, jarita, y por qué no decirlo también, Erwin y Javiera.
Lugar donde le di mi primer beso a la mujer que amo, lugar donde hice el amor por primera vez en algún lugar fuera de mi casa (si, en aquel sillón milenario), aquel local donde cuantas veces salimos llorando, cuantas veces salimos riendo, cuantas veces salimos cantando, cuantas veces salimos soñando el rojo de un nuevo amanecer. Anécdotas hay tantas, como la botellita que poníamos para que se escuchara cuando alguien entrara, cuando pille in fraganti a mi amiga con su pololo de ese entonces haciéndolo en el segundo piso durante una peña, cuando se llevaron preso a yuyin por no hacer nada, cuando no se llevaron preso a Mario y lo estuvimos buscando por todas las comisarias y el weon estaba en el local, cuando nos tomábamos a dos manos la cabeza preguntándonos si íbamos a trabajar con o sin la FESA en esas tardes de martes que nos reuníamos de 1 a 5 el 2004, cuando en una reunión de aquellas se nos ocurrió formar un movimiento que llamamos MOVES, etc y etc.
Hoy, ya a más de 4 años de haber entrado por primera vez a ese local, aún me da nostalgia verlo cuando paso por afuera, cerrado por viejo e insalubre, guarda con candado todos los recuerdos, anécdotas, dichas, desdichas, alegrías, tristezas, sueños e ilusiones que en algún momento sembramos adentro y que hasta el día de hoy, se niega a dejar de florecer.
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