
Sentado en la avenida brasil con un sol abrasante. Faltan pocos minutos para las 17 horas y un vendedor de helados se sienta al lado mio. Mi sobrino se columpia con fuerzas y me hace recordar que columpiarme es otra de las tantas cosas que no aprendí en mi infancia. Recuerdo también los episodios que me ligan a esos columpios de la avenida brasil. recuerdo dos episodios claramente. El primero fue cuando me junté con Paulette en septiembre del 2007, nos veníamos recién conociendo y me pareció una persona agradable, ese día había sacrificado una tarde de pasión con Cata por no romper el compromiso de juntarme con ella. Fue aquel día donde no se con que motivación le pedí un beso, a lo cual obviamente me dijo que no. El segundo recuerdo también va ligado con eso, tiempo después, un día íbamos caminando Cata y yo por ese lugar, ella me insta a que nos columpiemos. Yo comprendí que el gesto más allá de acompañarla a columpiarse, significaba que con ella podía hacer las mismas cosas (y ella sabe que más también) que con Paulette.
Luego volví a pensar en ambas. Ya no en su conexión con los columpios, o quizás si, en un episodio casi desconocido para mi ocurrido en noviembre del año pasado. De pronto el hombre con objetivo de venta al lado mío grita "helado helado heladito helado" justo cuando va pasando una niña con su madre. El grito no causa el efecto esperado, pero, acto seguido, se acercan 3 nietos con su abuela quienes le compran 3 helados de naranja y uno de piña (el de piña era para la abuela). La nieta mayor abre el envase de helado y lo bota al basurero, el nieto menor no puede abrirlo y el heladero lo ayuda. La familia se va, el heladero tira el envase del helado al suelo disimuladamente.
Antes que pueda yo hacer algo por el planeta y remediar el acto irresponsable del heladero, mi sobrino se baja del columpio y me dice que se aburrió. Pasamos al Korlaet del Parque no sin antes parar a mitad de cuadra porque mi sobrino estaba mareado.
Al entrar, noto que en más servicios estaba Cristina (quien hace poco se ganó un espacio en este blog).
Explicación: Para quienes no estén acostumbrados al lenguaje korlaetístico, "más servicios" es el lugarcito a mano derecha de la entrada donde se dejan los envases, se empacan los regalos, se anotan los empaques y se retiran las facturas. Más conocido como "servicio al cliente".
Con Cristina nos saludamos y me empieza a contar que ocurrió en el carrete que me perdí por tener sueño la semana pasada. Escucho su historia atenta y asombradamente, descubriendo lo distorsionada que está nuestra juventud, llena de columpios. La narración de Cristina termina con "la mina era muy regalada la cagó". Luego de consultar por nuestras parejas respectivas (ella tenía noticias más agradables que yo al respecto), me despido con un beso de ella. Camino por el pasillo y veo a empaques, cajeros, el Jorge haciendo retiro, compro una tarjeta telefónica Claro de $3600.
No se si me molesta más que la gente se columpie, o que yo no sepa (o no pueda) columpiarme
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