Podemos quitarle el nombre a esto, simular que nada pasa y todo pasa, pensar que así será distinto.
Pero jamás podremos omitir esa horrible sensación de pensar en que existe la mínima posibilidad que en algún momento otro esté disfrutando del mismo cuerpo, de las mismas manos, de los mismos labios, tal cómo tu lo hiciste hace semanas, días u horas atrás.
Jamás, lamentablemente, jamás.
No hay comentarios:
Publicar un comentario