La historia es así, ellos se conocen por una persona que tenían en común, pero que el destino y sus jugarretas permitieron que eso bastara para poder relacionarse.
Un día comienza una conversación simple, algo como:
- hola
- hola
- cómo estás?
- bn y tu?
- bien también
- que bueno =)
y un silencio incómodo.
Se acude a la pregunta lúdica: "odio preguntar esto, pero, ¿de dónde me conoces? XD"
y prosigue un intercambio de palabras que van soltando los ánimos. Se habla de música y política, religión y familia, gustos académicos y situación socio-económica. Cuando no quedan más preámbulos comienza el interrogatorio:
- pololeas?
- no, y tú?
- yo tampoco
existen palos varios, bromas e historias de antiguos amores ya olvidados o por olvidar.
Siempre entre medio sale una excusa para juntarse, puede ser un carrete, clases de matemáticas o alguna ida al cine, pero siempre se acuerda conocerse más.
Y ahí están los dos, es la segunda vez que se ven las caras. Ambos saben a lo que van, pero lo disimulan con una sonrisa coqueta.
Se van a un lugar dónde puedan estar solos, y ocurre lo que debía ocurrir. "El primer beso nunca es bueno", le dice él, haciendo alusión que, con el tiempo las parejas se conocen más y llegan a complementar mejor sus labios. Ella se queda en silencio.
Caminan, conversan, se despiden con un beso y la promesa de volverse a ver.
Es así cómo empiezan a relacionarse. A ella no le importa que él sea medio nerd, a él no le importa que ella escriba con faltas de ortografía.
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