Recuerdas cuando llegué en sexto básico?
era igual de chico que tú y nos peleábamos por no querer formarnos primero en la fila.
El Richard nos veía siempre desde el tercer lugar y era algo cotidiano cada lunes en los actos de la escuela.
No sé muy bien cuál era el motivo por no querer ser el primero, aunque muchas veces encontraba injusto tener que encabezar la fila de nuestro curso siendo que era más grande que tú (aunque sólo fuese por un centímetro).
A esa edad las injusticias tenían que ver con cosas tan cotidianas y tan simples como quien se formaba primero en un acto de inicio de semana.
Aún tengo esa imagen de los 5 caminando abrazados en hilera en medio del patio de la Darío Salas. En ese caso no importaba el orden, pero siempre éramos los mismos: Tú, el Carlos, el Richard, el Andrés y yo. Éramos inseparables.
Recuerdo cuando te cargaba cuando te molestábamos cantándote la canción de cachureos... (8)yo soy juanito...(8) Pero ese eras, juanito. Habían 5 juanes en el curso, a todos los demás los nombrábamos por sus apellidos (Fábrega, Brito, etc) pero tú eras especial, tú eras el juanito, y nadie te quitaba el derecho de ser el único al que llamábamos por su nombre (o su diminutivo en este caso)
Cuando se sale de octavo uno siempre promete mantener esas amistades que marcaron tu niñez. Sin embargo, con el correr del tiempo éstas se van difuminando.
Debería ser una alegría saber que mañana te volveré a ver, que volveremos a estar cerca como hace 10 años, junto con los demás del curso. Pero qué lástima saber que no podremos caminar nuevamente abrazados por el patio de la escuela, ni nos pelearemos por ser el segundo en la fila. Prometo no volver a cantarte "yo soy juanito". Pero sin duda, te cantaremos esta canción...
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