Quien profese un sistema de producción centralmente planificado, con ausencia de clases sociales y 100% democrático debe saber que éste es inviable en la actual generación en la que vivimos.
No me traten de etapista, pero la revolución no está a la vuelta de la esquina y las bondades del socialismo recién las podrán ver nuestros hijos y sus hijos.
Por lo tanto, es estúpido pensar que una ideología como la nuestra no deba preocuparse por la conservación de nuestra naturaleza ambiental.
Con toda la destrucción que el hombre está generando al planeta, el único condenado a destruirse es el hombre. El planeta no desaparecerá, y millones de años de evolución harán nuevamente lo suyo para devolver la vida en este mundo redondo. Sin embargo, peor suerte corremos los de nuestra especie, la cual ya está condenada a ser una en peligro de extinción.
Para nosotros, la lucha ambiental es una lucha de la conservación del ser humano.
Cuando nos oponemos a la emisión de gases con efecto invernadero, cuando nos oponemos al saqueo en la amazonía, cuando nos oponemos a la caza de ballenas por parte de los barcos japoneses, cuando nos levantamos diciendo no a la termoeléctrica en Punta de Choros y cuando nos levantemos diciendo no a la mina de carbón en Isla Riesco y gritemos PATAGONIA SIN REPRESAS, no lo hacemos por simples caprichos de niñitos bien criados que crecieron viendo al capitán planeta.
Que es necesario generar energía, por supuesto que sí, de otra manera no podríamos embobarnos con la televisión, no se producirían los alimentos, ni pudiésemos tranportarnos de un lugar a otro en tiempo antes impensados, no podríamos malgastar horas trascendentes de nuestras vidas en facebook, ni yo podría escribir en un blog que cuenta con menos visitas que heladería rusa en tiempos de invierno. Que esa energía se puede generar mediante una política de Energías Renovables No Contaminantes es también una verdad.
Que el desarrollo de las ERNC cuestan dinero y no son rentables para los dueños capitalistas de nuestro país es, además de cierto, un desafío que la ciudadanía y en especial los trabajadores deben afrontar.
A diferencia de lo que piensan quienes nos tratan de pseudo ecologistas y que plantean que esta lucha es sólo por hacernos sentir bien nosotros mismos, estas reivindicaciones no son morales ni mucho menos egoístas. Las mentes cortoplacistas que sólo ven su ombligo no se imaginan una solución en la que ellos tengan que sacrificarse para poder mejorar la calidad de vida de las generaciones futuras. Ese egoísmo le impedirá también sentirse culpables cuando se despidan de sus hijos sin darse cuenta el planeta que les están dejando.
Los viejos que se aferran al poder económico y político de la sociedad no les preocupa la vida futura, ellos ya la vivieron bajo un sistema individualista y conservador.
Ese es el meollo del asunto. Esta lucha por las reivindicaciones ambientales no se hacen por quienes se aferran al poder, ni por quienes esperan ansiosos sucederlos. Es una lucha por aquellos que aún no tienen derecho a opinión, ni a voto, pero cuando lo tengan ya va a ser demasiado tarde. Es una lucha por aquellos que ya nacieron o están por nacer y tienen el mismo derecho que nosotros de vivir en un ambiente digno para desarrollarse como ser humano. Esta lucha es por el yoyi, por Javier, por Benjamín y por Antonia. Es una lucha también, por qué no, por Tamara y sus hermanos. Es una lucha por la cata y la Daniela, por la Pabla y por los demás hijos de mis primos que seguramente vendrán. Es una lucha por Matt, por Tomás y por aquel Iriarte Moore que aún no tiene nombre. Es una lucha por todos los hijos y nietos de los trabajadores de Chile y el mundo. Es una lucha noble, ser la voz de los sin voz.
Alerta Isla Riesco! Patagonía sin represas!
No me traten de etapista, pero la revolución no está a la vuelta de la esquina y las bondades del socialismo recién las podrán ver nuestros hijos y sus hijos.
Por lo tanto, es estúpido pensar que una ideología como la nuestra no deba preocuparse por la conservación de nuestra naturaleza ambiental.
Con toda la destrucción que el hombre está generando al planeta, el único condenado a destruirse es el hombre. El planeta no desaparecerá, y millones de años de evolución harán nuevamente lo suyo para devolver la vida en este mundo redondo. Sin embargo, peor suerte corremos los de nuestra especie, la cual ya está condenada a ser una en peligro de extinción.
Para nosotros, la lucha ambiental es una lucha de la conservación del ser humano.
Cuando nos oponemos a la emisión de gases con efecto invernadero, cuando nos oponemos al saqueo en la amazonía, cuando nos oponemos a la caza de ballenas por parte de los barcos japoneses, cuando nos levantamos diciendo no a la termoeléctrica en Punta de Choros y cuando nos levantemos diciendo no a la mina de carbón en Isla Riesco y gritemos PATAGONIA SIN REPRESAS, no lo hacemos por simples caprichos de niñitos bien criados que crecieron viendo al capitán planeta.
Que es necesario generar energía, por supuesto que sí, de otra manera no podríamos embobarnos con la televisión, no se producirían los alimentos, ni pudiésemos tranportarnos de un lugar a otro en tiempo antes impensados, no podríamos malgastar horas trascendentes de nuestras vidas en facebook, ni yo podría escribir en un blog que cuenta con menos visitas que heladería rusa en tiempos de invierno. Que esa energía se puede generar mediante una política de Energías Renovables No Contaminantes es también una verdad.
Que el desarrollo de las ERNC cuestan dinero y no son rentables para los dueños capitalistas de nuestro país es, además de cierto, un desafío que la ciudadanía y en especial los trabajadores deben afrontar.
A diferencia de lo que piensan quienes nos tratan de pseudo ecologistas y que plantean que esta lucha es sólo por hacernos sentir bien nosotros mismos, estas reivindicaciones no son morales ni mucho menos egoístas. Las mentes cortoplacistas que sólo ven su ombligo no se imaginan una solución en la que ellos tengan que sacrificarse para poder mejorar la calidad de vida de las generaciones futuras. Ese egoísmo le impedirá también sentirse culpables cuando se despidan de sus hijos sin darse cuenta el planeta que les están dejando.
Los viejos que se aferran al poder económico y político de la sociedad no les preocupa la vida futura, ellos ya la vivieron bajo un sistema individualista y conservador.
Ese es el meollo del asunto. Esta lucha por las reivindicaciones ambientales no se hacen por quienes se aferran al poder, ni por quienes esperan ansiosos sucederlos. Es una lucha por aquellos que aún no tienen derecho a opinión, ni a voto, pero cuando lo tengan ya va a ser demasiado tarde. Es una lucha por aquellos que ya nacieron o están por nacer y tienen el mismo derecho que nosotros de vivir en un ambiente digno para desarrollarse como ser humano. Esta lucha es por el yoyi, por Javier, por Benjamín y por Antonia. Es una lucha también, por qué no, por Tamara y sus hermanos. Es una lucha por la cata y la Daniela, por la Pabla y por los demás hijos de mis primos que seguramente vendrán. Es una lucha por Matt, por Tomás y por aquel Iriarte Moore que aún no tiene nombre. Es una lucha por todos los hijos y nietos de los trabajadores de Chile y el mundo. Es una lucha noble, ser la voz de los sin voz.
Alerta Isla Riesco! Patagonía sin represas!
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