Escribiendo de aquellas cosas que pocos perderían su tiempo en escribirlas (y leerlas)
lunes, 14 de marzo de 2011
NUNCA NUNCA
Si ustedes dicen: "Yo nunca nunca he sido testigo de Jehová", el gabo toma. Fui de esa religión desde que nací hasta los 10 años.
Si ustedes dicen: "Yo nunca nunca he cagao a mi polola", el gabo toma. Soy por naturaleza infiel, aunque debo reconocer que en mi último pololeo fui 100% fiel por primera vez en mi vida.
Si ustedes dicen: "Yo nunca nunca fui boy scout", el gabo no toma. Por suerte nunca pertenecí a esa secta.
Si ustedes dicen: "Yo nunca nunca he ido a un motel", el gabo toma, y cuando pregunten "¿Por qué gastay plata en un motel?" el gabo responde, "porque en mi casa no hay Jacuzzi"
Si ustedes dicen: "Yo nunca nunca he pinchado con un hombre", el gabo no toma. Con mujeres que parecen hombres quizás si, pero con hombres jamás.
Si ustedes dicen: "Yo nunca nunca he tenido sexo en un auto", el gabo toma. En realidad el gabo toma en bastantes lugares: en un auto, en la vía pública, en la cama de mis papás, en un sillón, en una silla, en un baño de una casa, en un baño público, en el living, en la cocina, en hostales, residenciales, pensiones, moteles, en el extranjero, en Santiago, Iquique, Antofagasta, Arica, en cama de dos plazas, de plaza y media, de una plaza y literas. Aunque jamás lo he hecho en una escalera, ni en un balcón.
Si ustedes dicen: "Yo nunca nunca he probado drogas a excepción de la marihuana", el gabo no toma. Nunca le he hecho a la cocaína, pasta base, heroína, éxtasis, LSD, etc, etc, etc. Tampoco le hice a la marihuana aunque, ¿Quién no la ha probado?.
Si ustedes dicen: "Yo nunca nunca he perdonado una infidelidad" el gabo toma frente a todos los que lo miran con cara de "pobre weón, como chucha va a perdonar una infidelidad". Pero cuando uno ama a veces hace tonteras, y cuando uno quiere estar con alguien es capaz de perdonar hasta el error más grave (aunque uno sepa y todos sepan que no es lo mejor)
Si ustedes dicen: "Yo nunca nunca he perdido a una mujer por weón" el gabo toma. Simplemente por el hecho de que el gabo es weón
Si ustedes dicen: "Yo nunca nunca he querido con mi mejor amiga" el gabo toma, y exclama: "que chucha wn! nunca tuviste amigas?" y es que el gabo cree en la amistad entre un hombre y una mujer, pero si se puede, "igual no má".
Si ustedes dicen: "Yo nunca nunca cumpli 18 siendo virgen" el gabo toma, y argumenta que es mejor la calidad que la cantidad de años teniendo sexo (aunque nadie le cree ese argumento).
Si ustedes dicen: "Yo nunca nunca he jugado al nunca nunca" todos toman, incluído el que dice eso, por mentiroso.
Por el contrario, el gabo hace tomar a mucha gente cuando el dice:
"Yo nunca nunca fui católico"
"Yo nunca nunca aprendí a andar en bicicleta", todos toman menos algún que otro igual de nerd que el gabo
"Yo nunca nunca aprendi a nadar", ídem
"Yo nunca nunca vi Dragon Ball", aquí el "yaaaaaa!!! cómo chucha nunca viste Dragon Ball!!" es al unísono entre todos los presentes
"Yo nunca nunca he tenido sexo con alguien mayor que yo", aquí los que toman miran con cara de "el weón profanador"
"Yo nunca nunca he jugado al nunca nunca",todos toman incluído el gabo por mentiroso.
jueves, 24 de febrero de 2011
DESCONTROLADO - JOVENES PORDIOSEROS
No me arrepiento de haber venido hasta acá
de haber viajado una hora para volverte a ver
y si estoy solo, voy escuchando tu voz
puedo dejar muchas cosas para volverte a ver
Y cuando llega la noche me late el corazón
y cuando llega esta noche...
Y te quiero, no me preguntes por qué
puedo dejar muchas cosas para volverte a ver
descontrolado, yo no te quiero perder
no me conformo con verte sólo una vez al mes
Y cuando llega la noche me late el corazón
y cuando llega esta noche, ROCANROL!
Y cuando llega la noche me late el corazón
y cuando llega esta noche...
No me arrepiento de haber venido hasta acá
de haber viajado una hora para volverte a ver
yo no te miento, siempre dije la verdad
pueden pasarme mil cosas, pero yo sigo igual
Y cuando llega la noche me late el corazón
y cuando llega esta noche
jueves, 17 de febrero de 2011
reivindicación a las reivindicaciones ambientales
No me traten de etapista, pero la revolución no está a la vuelta de la esquina y las bondades del socialismo recién las podrán ver nuestros hijos y sus hijos.
Por lo tanto, es estúpido pensar que una ideología como la nuestra no deba preocuparse por la conservación de nuestra naturaleza ambiental.
Con toda la destrucción que el hombre está generando al planeta, el único condenado a destruirse es el hombre. El planeta no desaparecerá, y millones de años de evolución harán nuevamente lo suyo para devolver la vida en este mundo redondo. Sin embargo, peor suerte corremos los de nuestra especie, la cual ya está condenada a ser una en peligro de extinción.
Para nosotros, la lucha ambiental es una lucha de la conservación del ser humano.
Cuando nos oponemos a la emisión de gases con efecto invernadero, cuando nos oponemos al saqueo en la amazonía, cuando nos oponemos a la caza de ballenas por parte de los barcos japoneses, cuando nos levantamos diciendo no a la termoeléctrica en Punta de Choros y cuando nos levantemos diciendo no a la mina de carbón en Isla Riesco y gritemos PATAGONIA SIN REPRESAS, no lo hacemos por simples caprichos de niñitos bien criados que crecieron viendo al capitán planeta.
Que es necesario generar energía, por supuesto que sí, de otra manera no podríamos embobarnos con la televisión, no se producirían los alimentos, ni pudiésemos tranportarnos de un lugar a otro en tiempo antes impensados, no podríamos malgastar horas trascendentes de nuestras vidas en facebook, ni yo podría escribir en un blog que cuenta con menos visitas que heladería rusa en tiempos de invierno. Que esa energía se puede generar mediante una política de Energías Renovables No Contaminantes es también una verdad.
Que el desarrollo de las ERNC cuestan dinero y no son rentables para los dueños capitalistas de nuestro país es, además de cierto, un desafío que la ciudadanía y en especial los trabajadores deben afrontar.
A diferencia de lo que piensan quienes nos tratan de pseudo ecologistas y que plantean que esta lucha es sólo por hacernos sentir bien nosotros mismos, estas reivindicaciones no son morales ni mucho menos egoístas. Las mentes cortoplacistas que sólo ven su ombligo no se imaginan una solución en la que ellos tengan que sacrificarse para poder mejorar la calidad de vida de las generaciones futuras. Ese egoísmo le impedirá también sentirse culpables cuando se despidan de sus hijos sin darse cuenta el planeta que les están dejando.
Los viejos que se aferran al poder económico y político de la sociedad no les preocupa la vida futura, ellos ya la vivieron bajo un sistema individualista y conservador.
Ese es el meollo del asunto. Esta lucha por las reivindicaciones ambientales no se hacen por quienes se aferran al poder, ni por quienes esperan ansiosos sucederlos. Es una lucha por aquellos que aún no tienen derecho a opinión, ni a voto, pero cuando lo tengan ya va a ser demasiado tarde. Es una lucha por aquellos que ya nacieron o están por nacer y tienen el mismo derecho que nosotros de vivir en un ambiente digno para desarrollarse como ser humano. Esta lucha es por el yoyi, por Javier, por Benjamín y por Antonia. Es una lucha también, por qué no, por Tamara y sus hermanos. Es una lucha por la cata y la Daniela, por la Pabla y por los demás hijos de mis primos que seguramente vendrán. Es una lucha por Matt, por Tomás y por aquel Iriarte Moore que aún no tiene nombre. Es una lucha por todos los hijos y nietos de los trabajadores de Chile y el mundo. Es una lucha noble, ser la voz de los sin voz.
Alerta Isla Riesco! Patagonía sin represas!
domingo, 13 de febrero de 2011
Meanwhile, in your 18º birthday
Ni lo uno ni lo otro, un hola esperando a que ella se acercara a saludarme, no lo hace y me acerco con un tibio beso en la mejilla común y silvestre.
Ella se dispone a comerse un tomate como quien se come una manzana para la sorpresa de todos los que estaban. "Nunca conocí a una persona que se comiera los tomates así", comenté.
Ya no recuerdo bien lo que pasó esa tarde, 5 años no pasan en vano y van matando los nítidos recuerdos que tenía de ese día especial.
Era 13 de febrero, y era la víspera de un nuevo día de San Valentin. No recuerdo como llegamos a estar los dos a solas en el primer piso de aquella casona de calle Ossa, pero fue el momento propicio para conversar. Hablamos de lo extraño que fue el re-encuentro y que tuvo que haber sido distinto, en ese momento me levanto y le digo "todo de nuevo", me escondo tras una pared y aparezco nuevamente actuando como si recién nos hubiésemos vuelto a encontrar.
Le digo hola y la saludo con un beso en sus labios sabor a tomate. Luego de risas y más besos le pido que salgamos en la noche. "Díficil", responde ella.
Para mi era importante ver los fuegos artificiales de esa noche con ella, como si por hacer eso marcaríamos un buen inicio.
Ante nuevamente la negativa de salir juntos, le digo que piense en mi esa noche, y que con cada fuego artificial que se vea en el cielo le mando un beso para que se acuerde de mi.
Al día siguiente ella partió al sur, no nos volvimos a ver hasta marzo. Eso ya es otra historia
miércoles, 9 de febrero de 2011
Relatos de la pampa
Yo, enfermo como siempre, intentaba disimular lo mal que me sentía con comentarios sobre el pintoresco pueblito que me albergaría por los dos días siguientes.
Yo viviría aquí, le dije, es todo tranquilo, lejos del ruido y el estrés de Antofa.
Llegamos a su casa, el reloj que era termómetro a la vez me indicaba que a eso de las 5 de la tarde habían 32º a la sombra.
Fue en ese momento en que me arrepentí de haber dicho que viviría allá. Debo reconocer que ese día también me arrepentí de haber viajado. La dimensión de las cosas no era como pensaba y debía resignarme a malgastar horas y horas de mi tiempo sin hacer nada, y a aprovechar las escasas horas productivas en encontrar las respuestas que fui a buscar.
Luego de escuchar que su hermana no quería conocerme en ese momento, me presenta a su hijo. Un gordo exquisito que no me gustaría estar en sus pañales. Con esa contextura y malacostumbrado a andar en brazos desconozco como puede sortear el calor de la pampa con tanta facilidad.
“Es igualito a su papá” comenté, y respiré aliviado. Con lo caros que son los exámenes de ADN no me hubiese gustado que mi amigo se haya sometido a uno por la obtusa idea que escondía sus deseos más profundos de no hacerse cargo de su irresponsabilidad.
Intento empezar la primera conversación de la jornada, la respuesta de ella me llevó a un terreno en el que no quería jugar, mi proceso inconcluso con cata, su inseguridad, mi incapacidad, termina la conversación, me quedo con la sensación de ir perdiendo 0-1 por autogol.
Mientras yo dormía, ella trabajaba, su hijo era cuidado por su familia paterna y Chile le ganaba a Venezuela, clasificando al hexagonal final del sudamericano sub20.
En la madrugada del viernes decidí salir al ataque para revertir el 0-1 de la tarde del jueves. No recuerdo bien lo que le dije, pero terminé sentado sobre el brazo del sillón donde ella estaba sentada, besándola.
Debo reconocer que una de las pocas cosas que recordaba era la textura de su piel que me encanta. Sin embargo había olvidado una serie de cosas, como sus labios y lo agradable que era besarlos. Había olvidado también lo bien que encajan mis manos en su espalda y el tatuaje que tiene en ella.
Entre el sueño y las interrupciones cada vez que su hijo despertaba, me fui a dormir con la satisfacción de quien logra el gol del empate en los descuentos.
A la mañana siguiente ya era otro partido, el cual ambos ganamos por goleada al final de la jornada.
En la retina quedan los recuerdos de un viaje que cumplió sus objetivos. El supermercado y sus pasillos, la plaza, el kiosko rojo y sus tocomples, el banco de dos palos, el sillón de la casa, la sesión fotográfica, las conversaciones, lo que se dijo y lo que se cayó, lo que se hizo, lo que no se hizo y lo que se hizo a medias, las trancas y las inseguridades, las convicciones y las respuestas, Ovalle y más preguntas, la despedida y el bus de vuelta.
Una amiga me decía que no iniciara un proceso sin antes cerrar otros. Hoy estoy más que convencido que en la pampa cerré uno. Ese ambiguo proceso de “no sé que chucha me pasa con ella” ya está cerrado.
